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Viajera después de los cincuenta

¿Cuándo y cómo unir dos grandes pasiones? Indudablemente, cuando se es dueño del tiempo, del propio tiempo. Incluir al espacio en la respuesta sería un acto de soberbia, el espacio está ahí, para ser recorrido y no hay posibilidad de apropiación. Al menos, en el sentido que, en este momento de mi vida, yo le doy. Me refiero, claro está, al espacio físico que nos es posible conocer fuera de nuestro “hábitat”.

En mi caso, cada viaje no es solo la posibilidad de conocer y “degustar”, tranquila, sin apuro, sin devorar kilómetros. “Salga lo que salga” –como solemos decir los argentinos-, sin demasiando plan, en fin…dueña de mi tiempo. En mi caso, decía, viajar, además, es llevar en mi maleta todo lo que fui atesorando, cuidando, brindando y brindándome…el producto de mis lecturas.

LAS LETRAS guían mi mirada, no pretendo dar cátedra, solo deseo compartir experiencias de viajes con quienes quieran asomarse a lo que desde hoy es un compañero más en el derrotero de mi vida.

¡Me convertí en VIAJERA DESPUÉS DE LOS CINCUENTA!, no esperen datos magistrales, no soy una experta en arte, ni en geografía, ni en historia, a partir de este momento soy alguien que solo se dispone compartir sus modestas vivencias con quienes deseen leer, comentar o sugerir sobre sus “anotaciones de viajes”.