COSTA AZUL DE FRANCIA. Recuerdos de mi paso por un lugar lleno de belleza, glamour y una historia trágica

Sé que la Costa Azul de Francia es extensa, que ofrece múltiples atracciones para visitar. Tuve que jerarquizar, elegir entre aquellas que me despertaban mayor interés, sin notar hasta el final del recorrido, que casi todas mis visitas estarían enlazadas unas a otras. Mientras escribo, no puedo evitar pensar en la trágica historia de Grace Kelly, en aquella princesa que aseguró que “los cuentos de hadas son historias imaginarias, y yo soy una persona real, yo éxito”. La belleza del lugar y el glamour no la salvaron de un triste y, tal vez, anunciado desenlace.

Así comenzó el  breve recorriendo de  mi  paso hacia Génova, Italia…

No puedo dejar de contar que me enamoré de Saint Paul de Vence. Ese pequeño pueblito enclavado en un promontorio rocoso, unos de los más bellos del sur de Francia –según dicen-, muy cercano a Niza (ciudad que no me deslumbró). Sus  callecitas sinuosas en la región de Provenza-Alpes-Costa azul, piedras por donde mires, sus cuidados canteros repletos de flores a pesar del frío y tan cercano al Mediterráneo, en el siglo XX fue  la residencia o lugar favorito de artistas como Matisse, Miró, entre otros.

Sus edificios medievales se encuentran perfectamente restaurados,  se encuentran en él famosas galerías de arte cuyas vidrieras muestran a los visitantes de todo el mundo sus obras más importantes. Todo al alcance de la vista de quien recorre el lugar. Belleza, quietud y hospitalidad entre sus escasos habitantes en invierno. Lugar perfecto para mis gustos de viajera solitaria en un día muy apacible y soleado de una temporada  que me recibió bien en esa parte de Europa. Es el lugar ideal para perderse, disfrutar cada detalle que uno encuentra al pasar y, mientras se camina, degustar algo rico de la pastelería francesa.

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Tampoco puedo evitar recordar mi fugaz visita a un pueblo cercano a Saint Paul de Vence por donde pasé (a los apurones): Grasse, la Capital Internacional del Perfume que se encuentra a tan solo 16 kms. Allí me llevó, me arrastró- diría, el haber leído El Perfume de Patrick Sùskind. Todo mi interés estaba centrado en esa ciudad de Francia que, según la ficción, en el siglo XVIII contó con el paso de un perfumista, asesino de mujeres vírgenes que solo obedecía a sus instintos más primarios. La película “Historia de un asesino” tuvo gran éxito posteriormente, pero no fue filmada en su totalidad en Grasse. Más allá de esto, yo ya conocía las calles del pueblo a través de la novela. Cuento  mi experiencia viajera en ‘GRASSE, TAN PERSISTENTE COMO FUGAZ’

Así creo que puedo dividir mi estadía corta estadía en la costa francesa, por un lado, lo bello, antiguo y perdurable y menos visitado. Por otro lado, lo opuesto, donde el lujo, el juego de azar, la opulencia gana la concurrencia de los viajeros. Esa parte de la Costa Azul tiene algo que atrae: el magnífico Casino de Montecarlo y sus increíbles amarraderos con yates de las más diversas nacionalidades tripulados por artistas y poderosos. Este tipo de visitas solo me obligan a tomar algunas fotografías que luego, con el tiempo, vuelvo a mirar como si fueran nuevas, como si yo no las hubiera tomado. No son los lugares que me marcan como los anteriores.

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Y muy cerca está Mónaco. Hermoso pequeño país  como pocos y que a mí  me llevó  a recordar una historia tan  llena de glamour como trágica: la princesa de Mónaco, Grace Kelly. Recuerdo que me pregunté si se había deslumbrado con aquello que, tal vez, le recordaban las luces de Hollywood. Tan mano de algunos de los lugares más hermosos de Europa, tan cerca del brillo y la noche que seguramente añoraba….

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Mis recorridos  se dan en invierno, prefiero los días que en no todo está atestado de turistas. En esos momentos en que uno puede imaginarse como dueño del lugar. Así me sentí cuando a la distancia pude observar la austera catedral que guarda el cuerpo de  Su Alteza Serenísima la Princesa de Mónaco: Grace Kelly.

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Recordé los múltiples motivos  por los cuales se dijo que el auto de Grace desbarrancó en 1956, iba acompañada por su hija y una de las versiones asegura que quien conducía era la menor. Versiones hubo muchas, lo cierto es que esta mujer, joven aún, ganadora de un Oscar y de muchos otros reconocimientos en su Estados Unidos natal, no encontró la felicidad ni la plenitud en Mónaco. Su casamiento con Rainiero le trajo hijos, más fama aún, reconocimientos en el orden social, pero no la felicidad. Múltiples infidelidades son, quizás, la muestra de su infortunio y la cercanía de una muerte precoz.

Se la recuerda por su belleza etérea, casi fría, deseosa siempre de volver a Hollywood.  Hitchcock se empeñó en que volviera al cine, no lo logró. Ella era la princesa de Mónaco, lugar que con el tiempo pasó a aburrirla. Sin embargo, como suele decirse por ahí, ser su Alteza Serenísima fue el gran e inevitable papel de su vida. Así se la evoca en la Catedral San Nicolás de Mónaco, donde una rosa roja todos los días alguien renueva sobre el mármol de su lápida que se encuentra junto a la de su marido: el Príncipe Rainiero.

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Enfrente, un gran jardín de plantas y flores exóticas hecho en su honor, con gradas y balcones que miran hacia el mar, me invitaron a sentarme para observar en detalle la belleza de la catedral. Fue ahí donde recordé parte de la historia más conocida y trágica de la bella Mónaco.

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Con un sabor raro en la boca, decidí marcharme. El segundo día había pasado rápidamente, ya era hora de volver a Niza. Cierro así parte de mi paso por la Costa Azul Francesa, tan bella como inquietante.

Un comentario sobre “COSTA AZUL DE FRANCIA. Recuerdos de mi paso por un lugar lleno de belleza, glamour y una historia trágica

  1. ViJé allí con 16 años. Íbamos a dar un concierto en Cannes y nos alojábamos a las afueras de niza. Ésta última, como a ti, tampoco me dijo mucho. Estuvimos también en Mónaco y tanta opulencia casi me dio urticaria. Respecto a los pueblos, no tuvimos tiempo de visitarlos y siguen estando ahí en la lista de pendientes.

    Con Grace… pasamos por la curva fatal con el bus. Tal vez ella estuviese deseando su final…

    Un abrazo.

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