CUANDO “LA FE MUEVE MONTAÑAS”… BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE- CIUDAD DE MÉXICO

Cada vez que visito una ciudad no dejo de ir a los templos más importantes o conocidos, no siempre lo hago con “exclusivo espíritu turista”, hay algo más que me lleva a recorrer estos lugares que, en algunos casos, me conmueven y hacen que intente acercarme a una explicación acerca de qué motiva la amplia concurrencia que muchos de ellos tienen. Esto me ocurrió cuando llegué a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el principal centro religioso católico de América Latina.

Se encuentra ubicada al norte de Ciudad de México, en el cerro Tepeyac, según dicen, es el lugar donde la Virgen se le apareció cuatros veces al nativo chichimeca Juan Diego en el año 1531, quien más tarde fue beatificado y canonizado por Juan Pablo II. El antiguo templo en honor a la Virgen fue consagrado en 1709, tras sucesivas restauraciones se encuentra habilitado al público casi en su totalidad.

En el interior está la imagen de la Virgen, es venerada con devoción por miles de personas de todo el mundo. La reproducción se encuentra impresa sobre un “ayate”, especie manto que servía para tareas agrícolas como la recolección del maíz. Según cuentan la tradición oral y los libros, Juan Diego, en la última aparición de la Virgen, hizo lo que ésta le había indicado: debía llevarlo lleno de flores silvestres y desplegarlo frente a los ojos absortos del obispo del lugar. Cuando cumplió con lo ordenado, se pudo observar la imagen de la Virgen María, morena y con rasgos de etnias propias de México, estampada en la tela.

El original, que se halla a resguardo en una capilla privada y que fue visitado por Juan Pablo II, inexplicablemente, no ha sufrido la destrucción del tiempo ni de ningún agente que pudiera degradarlo, si bien ha sido confeccionado con fibras muy comunes entre los hilados que utilizaban los campesinos del siglo XVI en esa zona de lo que hoy conocemos como México.

Con alguna ornamentación neoclásica o barroca, se nos presenta un recinto amplio y austero y con muestras de estar aún en obras. Todo es silencio, respeto en este lugar para la reflexión y la oración. De vez en cuando se oyen voces que llegan hasta la puerta misma del lugar, ese es el límite que se imponen los improvisados cantantes que entonan una antigua canción de tradición popular que se transmite de grandes a chicos. “La Guadalupana” se deja oír hasta el atrio mismo de la antigua iglesia: Desde el cielo una hermosa mañana/ la Guadalupana, la Guadalupana, la Guadalupana bajó al Tepeyac/ Suplicante juntaba sus manos/…

DSC04291

El exterior, de igual manera, es sobrio en sus paredes y cúpulas. Es una construcción muy austera que ha sufrido sucesivas restauraciones cuyo color marrón oscuro de sus paredes y el oro viejo de su parte superior y capiteles contrasta con los colores diáfanos de la nueva Basílica.

DSC04288

Sin competir en belleza arquitectónica con la Colegiata, a escasos metros se encuentra la nueva Basílica de Santa María de Guadalupe, consagrada desde 1976, su moderna estructura contrasta con la de la antigua iglesia.

Sumamente amplia como para acoger a miles de visitantes a la vez. Tiene forma circular, semejante a una gran carpa como las que usaban los judíos –según me explicaron- al peregrinar en el desierto, es a la vez, la representación del manto celeste de la Virgen.

Este moderno templo-auditorio tiene capacidad para miles de personas, se encuentra dividido en sectores. La iluminación y la acústica son perfectas y el clima que se vive en él es diferente al del templo antiguo, el público se desplaza con agilidad desde un sector al otro, la música sacra invade en forma permanente el lugar, se oye, sin interrupción el accionar de las cámaras fotográficas.

DSC04292

En el exterior, es conmovedor ver miles de fieles que llegan desde el interior del país o de otros lugares más distantes. Asisten a misas, acarician la antigua reproducción de la Virgen sobre el ayate y se retiran, en silencio y, muchas veces, con aspecto fortalecido y rostros alegres se dirigen hacia los vehículos que los llevarán hacia sus lugares de origen. Es común verlos con imágenes u otros elementos destinados al culto que han sido comprados en los innumerables puestos de venta de artículos sacros, que abundan puertas afuera del gran complejo religioso.

DSC04294

México durante todo diciembre celebra a la Virgen, como es tradición no faltan las romerías, bailes ni las ofrendas florales en su honor. No obstante, el flujo de visitantes no cesa en todo el año.

¿Qué se “llevan” los peregrinos del santuario?, ¿qué los moviliza hasta él? Difícil saberlo, solo se me ocurre como explicación aquello de que “la fe mueve montañas”. La pequeña imagen de la virgen morena que es visitada por mexicanos, latinoamericanos y por el mundo entero, creo que es prueba de esto. No en vano, esta Basílica concita casi a tantos peregrinos como la de San Pedro en el Vaticano.

¿Buscan fortalecer la fe?, ¿esperan una gracia? Difícil saberlo, entran y se sumergen en la oración. Mientras tanto, muy en silencio, tomo mis últimas fotografías y parto. Como tantos, llevo conmigo (sin desentrañar) el misterio de la mirada de la Virgen de Guadalupe que me acompañó en las primeras lecturas de mi niñez.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s